El masaje erótico podríamos definirlo como el uso de las técnicas de masaje para propósitos eróticos.
Dichas técnicas se utilizan para aumentar nuestro deseo sexual y se aplican por lo tanto como un medio de estimular la libido y para aumentar la capacidad de respuesta al estímulo sensual.
El objetivo principal de un masaje en general es eliminar tensión muscular o readecuar el cuerpo que, por esfuerzos físicos, psicológicos o sociales se ha desequilibrado, pero en los masajes eróticos se trata de desequilibrar a la persona para que surja el deseo de ir mas allá en la búsqueda de placer.
Si el masaje en general se da sobre los músculos, el masaje erótico se da sobre los sentidos, y especialmente sobre las terminaciones nerviosas de la piel, y por ende sobre las zonas erógenas donde la excitación es mayor.
Uno de los objetivos principales del masaje erótico es proporcionar la oportunidad de descubrir que es lo que le causa placer a tu pareja y con ello provocar un acercamiento con ella.
Un masaje erótico debe ser un acto satisfactorio en si mismo, es una oportunidad para que uno se concentre en el hecho de dar y el otro de recibir, y no dar y recibir simultáneamente, como ocurre en el coito o en otros actos.
El masaje erótico puede tener el mismo efecto que la sensación producida por un beso, una caricia u otras formas de juegos previos. Este efecto permite que se incrementen las hormonas sexuales responsables de la excitación y es una manera muy buena de preparar el camino hacia el coito. A través de las caricias llegaremos a descubrir con todo detalle el cuerpo de nuestra pareja. Y mediante estos juegos se podrán expresar de forma libre nuestros deseos y preferencias, haciendole saber a nuestra pareja lo que más nos gusta y las zonas en las que más disfrutamos con el masaje.
En esta práctica sexual es muy importante que exista una comunicación clara para saber con exactitud que siente y desea la pareja en cada momento ya que existe gran variedad en cuanto a gustos, e incluso, una misma persona puede desear diferentes estímulos según la ocasión. Gracias a las manos se pueden realizar movimientos de una gran precisión, que harán que disfrutemos de las mejores sensaciones juntos.
Pero además de tocar con las manos y acariciar con suavidad, un masaje sensual puede incluir otros estímulos, como besar, lamer, soplar y palpar el cuerpo de la pareja con el pecho o el cabello. Y el resultado es mucho mas satisfactorio si todo esto va acompañdo de susurros eróticos en el oído.
El masaje erótico posee una triple dimensión:
1.- Es el preambulo ideal para la búsqueda del orgasmo mediante el coito.
2.- Sirve como relación completa en sí misma, llevando a la pareja a gozar en una dimensión desconocida o tal vez olvidada.
3.- Es una terapia sexual en si misma.
La complicidad es la clave para esta práctica por lo que la comunicación entre los miembros de la pareja es fundamental con el objetivo de que lo que cada uno hace le guste a ambos.
Para ello es importante poder expresar sin miedos lo que a cada uno le gusta hacer o que le hagan, e incluso expresar también aquellas prácticas que claramente le desagradan.
Existen infinidad de productos para el masaje, entre los que encontraremos por ejemplo:
Aceites aromáticos: Diseñados específicamente para masajes. Estos aceites darán ese toque al ambiente tan especial.
Lubricantes: La ventaja de los lubricantes es que además de ser ideales para el masaje erótico, pueden ser utilizados para la penetración tanto natural como con juguetes, el masaje en este caso toma una dimensión nueva.
Velas para masaje: Estas velas tienen un doble efecto, ya que a la vez que ambientan y perfuman la estancia, producen un aceite aromático que se puede coger directamente de la vela y sirve para dar el más sensual de los masajes.

Todo ello, unido al placer der compartir este momento tan íntimo con la pareja hará que el masaje sea una práctica habitual y eternamente recordada.


Haciendo el amor se queman muchas calorías. Pero no sólo eso, según toda la información que he encontrado, es uno de los ejercicios más completos que existen. Sobre todo, porque es uno de los pocos que de verdad nos apetece hacer y nos resulta placentero de verdad. ¿Quién no prefiere retozar con su pareja en la cama en lugar de estar haciendo abdominales en el gimnasio?
Una sesión de sexo combate el estrés más “radioactivo”, calma la ansiedad y relaja el cuerpo y la mente. Tener un orgasmo (¡el sexo es mucho más!) o simplemente recibir placer nos hace segregar endorfinas, las hormonas de la felicidad. Después de una buena sesión sexual estás relajado, de buen humor y encima duermes mejor.
Si teniendo pareja no aprovechamos todas estas ventajas, estamos algo tontos ¿no? Y sin tenerla, también. Practicar sexo seguro y libremente es algo de lo que nadie debería privarse si tiene la posibilidad. Tanta obsesión por pagar carísimos tratamientos de belleza, tanto afán por hacer dietas draconianas, tanto esfuerzo y fuerza de voluntad para ir al gimnasio… y resulta que no nos estamos dando cuenta de que el ejercicio más perfecto que existe ¡está en nuestro dormitorio! De acuerdo que uno no está siempre de humor… pero ¿quién lo está para ir al gimnasio? Puestos a hacer un esfuerzo, prefiero lo primero…


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